jueves, 31 de marzo de 2011

Columna


Con frecuencia cuestiono mi resistencia a los golpes, mi ego se ha visto lastimado, mis sentimientos se han visto fragmentados y cuando me percato de la realidad, ya tengo la columna rota, no existe vendaje que lo cure, solo tengo que esperar que el dolor termine y que los huesos vuelvan a su lugar.
La cabeza esta tan lastimada que no tarda en caerse, mi hígado esta cansado de beber en exceso sin motivos, el estomago me duele de ayunos inútiles, los riñones han dejado de funcionar, ya no filtran comentarios dañinos y palabras dolorosas.
Mis ojos están cansados de ver tantas imágenes sin sentido, mi boca dejo de producir sonidos vacíos, mis oídos dejaron de poner atención a lo que sucedía a mi alrededor.
El corazón se encuentra salvaguardado en una caja de cristal, con una etiqueta que dice “solo en caso de emergencia”, no me atrevo a abrirlo ni siquiera con un martillo y batallar para cerrarlo.
Siento como si estuviera a punto de caer, como si mis piernas comenzaran a fallar & mis músculos se atrofiaran, mis manos ya no se mueven, mis huesos están a punto de quebrarse.

Aun así, continuare.

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