Eran exactamente las 7 de la tarde, tal como habíamos quedado para encontrarnos; era una cita a ciegas, estaba tan nerviosa que mis manos sudaban mas de lo normal; de el no sabia mucho, solo que estudiaba periodismo y era bien parecido, mi mejor amiga le había dado mi numero para que me llamara, ya que el estaba soltero desde hacia rato, al igual que yo que para ser mas exacta habían pasado 3 años desde mi ultima relación, según ella ya era tiempo de conocer a alguien mas, yo no quería porque aun tenia tatuado en mi carne su recuerdo, era doloroso para mi dejarlo ir, pero tenia razón, ya había pasado un tiempo razonable, tenia que seguir mi vida.
7:15 y recibí su llamada, se le había hecho tarde por culpa de un embotellamiento, pero ya estaba como a 10 minutos de el lugar donde yo me encontraba, que por cierto era un parque muy concurrido por lo bonito que era, tenia un lugar especialmente para flores de distintos tipos, desde rosas, magnolias, tulipanes hasta unas muy extrañas de color azul turquesa; se podía ver a los niños jugar mientras sus madres platicaban entre si o leían revistas, también a las parejas adolescentes dejarse llevar por las hormonas y a parejas de ancianos disfrutando de la templada tarde, gracias a eso el tiempo de espera paso rápido.
Eran las 7:25 cuando me llamo para decirme que ya estaba en el kiosco esperándome y que no iba a ser difícil reconocerlo porque cuando lo viera iba a saber que era el; conforme me iba acercando los nervios me carcomían las entrañas, era una situación emocionante, mas bien excitante, porque era la primera vez que tenia un encuentro asi, aunque me inundaban preguntas como ¿y si me ve y no le gusto? ¿y si me dice una excusa tonta y se va? ¿y si se hace el que no me conoce? Aleje todos esos pensamientos y seguí mi marcha.
Busque su silueta y cabalmente lo vi y supe que era el, realmente era hermoso, su piel no era blanca era mas bien pálida, su cabello desaliñado que brillaba con los pocos rayos de sol un castaño claro que podría parecer rubio con la luz; cuando vi sus ojos no pude evitar perder mi vista en ellos, eran grises, los ojos mas bellos que en mi vida había visto, en ese preciso instante el se acerco besando mi mejilla y tomándome de la mano; mis piernas no paraban de temblar, mis labios estaban secos, era el hombre perfecto.
7:15 y recibí su llamada, se le había hecho tarde por culpa de un embotellamiento, pero ya estaba como a 10 minutos de el lugar donde yo me encontraba, que por cierto era un parque muy concurrido por lo bonito que era, tenia un lugar especialmente para flores de distintos tipos, desde rosas, magnolias, tulipanes hasta unas muy extrañas de color azul turquesa; se podía ver a los niños jugar mientras sus madres platicaban entre si o leían revistas, también a las parejas adolescentes dejarse llevar por las hormonas y a parejas de ancianos disfrutando de la templada tarde, gracias a eso el tiempo de espera paso rápido.
Eran las 7:25 cuando me llamo para decirme que ya estaba en el kiosco esperándome y que no iba a ser difícil reconocerlo porque cuando lo viera iba a saber que era el; conforme me iba acercando los nervios me carcomían las entrañas, era una situación emocionante, mas bien excitante, porque era la primera vez que tenia un encuentro asi, aunque me inundaban preguntas como ¿y si me ve y no le gusto? ¿y si me dice una excusa tonta y se va? ¿y si se hace el que no me conoce? Aleje todos esos pensamientos y seguí mi marcha.
Busque su silueta y cabalmente lo vi y supe que era el, realmente era hermoso, su piel no era blanca era mas bien pálida, su cabello desaliñado que brillaba con los pocos rayos de sol un castaño claro que podría parecer rubio con la luz; cuando vi sus ojos no pude evitar perder mi vista en ellos, eran grises, los ojos mas bellos que en mi vida había visto, en ese preciso instante el se acerco besando mi mejilla y tomándome de la mano; mis piernas no paraban de temblar, mis labios estaban secos, era el hombre perfecto.
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